Reportaje a profundidad
Una promesa inconclusa: el nuevo pabellón de Letras
Un visionario proyecto que, al día de hoy, sigue sin erigir la edificación que hace más de 10 años planificaron desarrollar en lo que fue el bosque de letras. Un caso que deja varios personajes involucrados, un acceso obstaculizado a la información pública, documentos con vacíos temporales, información oculta sobre licitación y una deforestación que deja un hueco de incertidumbres.
“Estoy en primer año y apuesto a que voy a egresar y eso no va a estar listo. Nunca he odiado tanto estar equivocada” menciona Jessica Juarez, estudiante de Literatura que ingresó en el año 2016 y que a puertas de egresar, el vaticinio que más temía se cumplió.
Este no es solo el sentir de una estudiante, han pasado varias promociones de graduados en estos 6 años desde que retiraron el primer árbol para construir un nuevo pabellón y el sentir colectivo es desalentador. Parece que no solo desapareció uno de los espacios más queridos de Letras, sino toda esperanza de ver realidad aquella promesa de tener un nuevo lugar que iba a significar un gran avance en su formación académica profesional.
La Facultad de Letras y Ciencias Humanas es uno de los pabellones más antiguos de la Ciudad Universitaria de San Marcos, lleva 60 años de construida albergando profesionales de las 8 carreras de humanidades en sus aulas. Creando historias y un legado que no solamente va a perdurar durante el paso que tengan sino va a seguir trascendiendo por su implicancia social en la sociedad. Varios alumnos que en su momento encontraron en el bosque de letras un sitio acogedor en el cual sentirse seguros, libres y plenos ahora se despiden sin siquiera haber podido ver el levantamiento de alguna de las paredes.
De ese lugar solo quedan relatos, solo quedan fotos, solo quedan historias que por tradición oral de las bases mayores se siguen extendiendo. Muchos miran con rareza aquel hueco baldío que no saben que era, otros solo miran con añoranza lo que algún día fue.
De los escombros a una nueva edificación
El proyecto lleva paralizado 4 años, es cómo si el tiempo hubiera encapsulado aquel terreno y estuviera en sus primeros meses de excavación, pero no es así. La actual comisión de docentes que acompaña a la gestión del Decano Gonzalo Espino Relucé ha retomado las labores para que se ponga en marcha la ejecución de un nuevo diseño en el espacio.
“Durante estos últimos dos años hemos venido rediseñando el proyecto con unos consultores y finalmente haciéndolo aprobar por la universidad. Letras ha logrado que su proyecto esté en primera fila de inversiones de la universidad de este año y se ha convocado a un concurso que ya ha sido otorgado a una nueva empresa que va a empezar a construir” resalta con seguridad el Arquitecto Martin Fabbri, miembro de la comisión docente detrás del proyecto.
Es así cómo en el Expediente Nuevo Pabellón de Letras vuelve a reactivar sus actividades e ir agregando nuevos detalles en el historial que transitó entre el olvido y el abandono. La fase actual en la que se encuentra inmerso el proyecto es cómo un empezar de cero, con una nueva empresa, nuevos encargados de sacar el proyecto adelante y un nuevo diseño.
Antes el panorama novedoso y ambicioso tenía una relación directa con la mejora del desempeño de ciertas carreras para afrontar de manera más óptima su desempeño. Esto pondría a San Marcos como uno de los lugares que no tendría porque envidiarle a alguna universidad privada, ya que muchos alumnos ingresan a San Marcos no solo por su prestigio sino por lo que les ofrece. En sus inicios, los estudiantes de Comunicación Social eran los más ilusionados de que se sacara adelante el nuevo pabellón, ya que tendrían espacios de grabación, edición y realización de distintos formatos audiovisuales, algo que aún no se tiene y que hace falta.
Ahora este nuevo diseño brinda la posibilidad de no sólo ajustarse a las demandas tecnológicas de la carrera antes mencionada, además de eso quiere que este espacio pueda servir como lugar de encuentro entre las diferentes especialidades. Que se vuelva una suerte de espacio interdisciplinario en dónde no solo unos pocos se beneficien, sino que puedan responder a demandas mayores de otros estudiantes. Todo esto en un diseño colosal que se proyecta a tener 4 pisos y 2 sótanos, además de incluir áreas verdes que no solo sirvan de ornato sino a modo simbólico de lo que fue antes el bosque de Letras.
El recordado bosque de Letras
De vuelta a la presencialidad, después de dos años de pandemia, muchos alumnos transitan por los pasadizos de la facultad, buscando sus salones, amigos y desplazándose por los diferentes pisos. Pero algo curioso pasa cuando llegan al segundo piso y se acercan a aquel balcón en dónde lo primero que te da la bienvenida es un huevo enorme y un paisaje desolador.
Muy pocos saben que antes en aquel lugar existía una de las áreas más místicas al aire libre dentro de la Universidad.
“Tengo tantos recuerdos del parque de letras, solo pude disfrutarlo un semestre, pero se le extraña mucho. Era amplio y con árboles…Todos íbamos a estudiar, comer, conversar, dormir, jugar. Con mi base hacíamos todos los viernes algo bonito llamado Micrófono abierto en el que nos poníamos a leer poemas, hablar de Literatura o jugar a verdad o reto y cosas así. Antes llegabas y todo estaba iluminado por el sol, veías los árboles, se sentía fresco, le daba a la facultad un ambiente bonito”, nos relata la estudiante de Literatura Jessica Juarez.
Algunas fotos recuperadas. Fuente: Dalila Salas
Las tardes de cielo gris que cubren Lima combinan tan bien con la paralización de la obra, con ese final desértico que ahora reviste la tierra que antes hacía verdear su suelo.
“Era muy espacioso, lo usábamos como zona de descanso, conversación de diversos tipos académicos hasta políticos entre los estudiantes. Era un espacio al aire libre con mucha tranquilidad. Los de mi base, mis amigos, tuvimos la oportunidad de gozar demasiado en ese parque. Tengo tantos recuerdos en ese lugar…”, dice Abel Cárdenas, actual periodista y ex secretario del Centro de Estudiantes de Comunicación Social mientras esboza una sonrisa.
Cemento a cambio de plantas
“Antes de que iniciaran las obras, dos meses antes los árboles habían florecido. Eran flores amarillas muy hermosas”, nos comenta Dalila Salas, antigua estudiante de la Facultad de Letras.
Fotografía del parque de Letras, antes de que inicien las obras. Fuente: Richard Velásquez
Un 13 de julio del 2016, el epistemólogo y entonces Decano de Letras, el Dr. Marino Llanos Villajuan junto a la Rectora interina la Dra. Luisa Negrón, llevaron a cabo el acto protocolar de entrega del terreno y colocación de la primera piedra para dar inicio al ambicioso y costoso proyecto de 9 millones de soles.
Luis Negrón, rectora interina 2016, colocando la primera piedra de la obra paralizada. Fuente: RTV San Marcos (2016)
Aquel acto simbólico era la premonición de cómo iba a quedar por los siguientes años, entre piedras, tierra y un hueco enorme que sepultaría tristemente el mismo proyecto. En noviembre del 2016 empezaron las excavaciones que no darían marcha atrás. A pesar de que todo esto se dió en un escenario cuestionado por la empresa Consorcio Perseo y sus antecedentes, las autoridades universitarias no hicieron nada por frenarlo y dejaron que siguieran las labores.
“Yo me enteré de que iban a desaparecer el bosque de Letras cuando un día llego a la universidad y habían cerrado con triplay toda la parte del primer piso que daba al parque, se veía lúgubre y muy frío. Fue una vista muy chocante…”, palabras de Jessica con una actitud cabizbaja por recordar aquel trágico día.
Fuente: Facebook Centro Federado de Letras
Con el pasar de los días, los estudiantes solo veían como poco a poco las maquinarías se llevaban toda la vida del parque de Letras. Esta situación ameritó a que los estudiantes se dividan en dos bandos: los que estaban en contra y a favor de la nueva edificación.
Los que estaban en contra, sentían que no era el lugar más idóneo ya que observaban que existía otro área más adecuada. Alexandro Quispe, egresado de Comunicación Social, cuenta que en ese período se vociferaba que el espacio de la cafetería y el conocido parque Tubos hubiese sido mejor que la devastación de todo el microsistema del parque. También, se debatía que el beneficio solo recaía directamente en dos escuelas, Comunicación Social y Danza, cuando de por medio era más importante la remodelación de los tres pisos que componen la facultad.
En el otro bando, los que estaban a favor creían que sacrificar su lugar favorito de la Facultad a cambio de los beneficios que obtendrían…valía la pena. Además de que las autoridades de la facultad no los escuchaban y no iban a dejar que esto se frene en la fase en la que en ese momento se encontraba el desarrollo del Expediente Nuevo Pabellón de Letras.
“Han pasado tantos años y como dicen, se refleja lo que se ve dentro de San Marcos lo que sucede alrededor del país. Las construcciones que las hacen a medias”, se le entrecorta la voz y cambia el semblante a Dalila Salas mientras pronuncia las palabras.
El cuestionado Consorcio Perseo
En el 2013, se aprueba la inversión de s/. 24,254,584.00 a la Universidad Nacional Mayor de San Marcos (UNMSM) para el Proyecto de Inversión Pública llamado: “Ampliación, remodelación y acondicionamiento del pabellón de la Facultad de Letras y Ciencias Humanas”. El primer momento de esta inversión estaba destinado a la construcción del Nuevo Pabellón de Letras.
El proyecto se elevó al rectorado durante la gestión como rector de Pedro Cotillo. En ese tiempo se centraron en la construcción e infraestructura dentro del campus universitario, en ese contexto se da la edificación del nuevo pabellón de la OCA, la facultad de posgrado y la pre. Las autorizaciones estaba a cargo de él, por lo que priorizaron como primera fase la construcción del nuevo pabellón de la Facultad de Letras, y lo restante se contemplaba para un segundo momento (A: aulas escalonadas), tercera (C: aulas y laboratorios) y cuarta etapa (B: edificios administrativos).
Comentan los estudiantes, además, que Cotillo tiene varias denuncias por las obras de infraestructura que se hicieron en su gestión. Cuando hay estas obras, indica que “se inflan los costos, hay preventas, rompen mano para poder ganar obras, una obra iniciada al final gasta más”. Eso es lo que se tiene de Cotillo, que priorizaba este tipo de obras.
Según un informe técnico realizado por el Sistema Nacional de Inversión Pública (SNIP), la estructura del naciente pabellón abarcaría dos sótanos, 4 pisos y una terraza, como también comprendería dentro de sus interiores, lo siguiente: “Construcción de biblioteca de la Facultad y biblioteca especializada, set de tv, talleres de edición de audio y vídeo y, 2 salones de baile para la escuela de Danza".
El dinero destinado para dicha edificación fue de s/. 9,645,320.00, lo que dio paso a que en el 2015 se abriera la convocatoria de concurso público a fin de seleccionar a la empresa calificada para ejecutar la obra.
El Comité Especial, para la elección de la empresa, se encontraba conformado por: Félix Sánchez Benites, María Esther Torres Almeyda y Elena Cayetano Clemente, quienes otorgaron la licitación al Consorcio Perseo S.A.C.
Tales observaciones fueron encontradas por los integrantes que conformaban por aquel momento el Centro Federado de Letras (CFL). De ahí parte los cuestionamientos en torno al rol de las autoridades encargadas del proceso de licitación, pues ¿cómo era posible que estas no hayan notado aquellas irregularidades vinculadas a la empresa ganadora? ¿Qué cuestiones estaban debajo de la mesa en dicha contratación?
El CFL trataba de compartir la información hallada, a través de boletines y comunicados físicos y digitales, a la comunidad estudiantil de Letras sobre las investigaciones al Consorcio Perseo.
“Cuando se revisó en el portal de la SUNAT, OSCE, Indecopi, diferentes organismos , nos apareció que las empresas que formaban parte del consorcio Perseo, no tenían trabajadores, hacían declaraciones de “no habida” ante la SUNAT, tenían sanciones por falsificación de documentos, inhabilitaciones por repetición de faltas. Entonces, nos preguntamos, cómo una empresa así pudo ganar tremenda licitación” señala con bastante fervor e indignación Jherry Cervantes Pacheco, estudiante de Filosofía.
A pesar de las investigaciones y denuncias presentadas por diferentes gremios, representantes y alumnado previo a que la empresa intervenga y despoje el bosque de Letras, las autoridades ignoraron todo ello y no intervinieron para las investigaciones correspondientes. Una decisión que más adelante les costaría una confrontación que trascendería las estancias del campus sino pasaría a una instancia legal.
Pasaron los meses y el desconcierto envolvía el espacio excavado y a la comunidad estudiantil de Letra, la obra quedó en la fase de remoción de lo que iba a ser parte de los sótanos pero no llegó a nada más. Inicialmente el plazo de ejecución de la obra era de 210 días, pero tras tres largos años (1260 días) la Contraloría informó que solo se había avanzado un 13% de la construcción.
Abel Cárdenas no recuerda con mucho detalle la toma realizada por los estudiantes sanmarquinos, pero sí le pareció un tema álgido para la facultad. Esto demuestra que el pabellón siempre ha estado presente en este tipo de reclamos, incluso tiempo después seguía siendo un tema recurrente en cada reunión que se daba con las autoridades pertinentes. En el año 2018, el estudiante egresado mencionado rememora la toma por la biblioteca que se hizo en el segundo piso de la Facultad de Letras. El motivo es que habían ocupado la sala de lectura para oficinas administrativas. Se abordaron temas de infraestructura, no obstante, nunca llegaron a resolverse en su totalidad. Desde el año anterior a esa toma, los gremios tomaron fuerza y estuvieron muy participativos a través del Centro de Estudiantes de Comunicación Social. Esto facilitó la movilidad de las bases de Comunicación Social, con distintos directivos.
Además, las empresas incluidas en la constructora a cargo del nuevo pabellón - San María Contratistas S.A.C – venían atravesando por una sanción del Estado tras presentar documentación falsa. Los indicios de corrupción fueron denunciados por los estudiantes en el 2016. En el 2017 el Decano José Carlos Ballón presentó formalmente las denuncias sobre los casos de corrupción que no solamente implican al Nuevo Pabellón, sino a otras actividades administrativas y académicas de la Facultad de Letras.
Después de todo, en pro de “culminar la obra con una empresa alterna y competente”, el exrector Orestes Cachay colocó punto final —en el 2018— al contrato firmado con el Consorcio Perseo. Esto a causa de una nueva solicitud realizada por dicha empresa para la ampliación del plazo en la ejecución de la obra, la cual fue declarada improcedente vista la situación de abandono de la obra y el incumplimiento de las obligaciones contractuales anteriormente pactadas.
Esperanza en medio de incertidumbre
La rectora del Bicentenario, Jeri Ramón Ruffner, brindó a la comunidad de Letras un panorama levemente esperanzador cuando, en el 2021, reafirmó con entusiasmo para el portal web ‘Letras TV Informa’ su compromiso con la reanudación y nueva aprobación del ansiado proyecto. Ello, en aras de realizar las gestiones pertinentes para “cerrar lo más pronto posible” el hueco que generó el pabellón trunco de la facultad en cuestión.
A tal prometedora realidad se le suma lo conversado —el presente año— con Martín Fabbri García, actual arquitecto encargado de la obra, quien mencionó los dos años que le tomó rediseñar el proyecto para que sea nuevamente aprobado por la universidad. Esta, según lo indicó el especialista, asignó un presupuesto que lo llevó a establecer un concurso —de momento concluido— para finalmente poder construir el edificio.
Así, en palabras de Fabbri, “a finales de 2023 se debería tener el edificio listo para entregar, y de ahí se pasaría a la etapa de equipamiento en aras de poder activarlo”. Para el arquitecto, “el reto es gigantesco porque ahora se contará con más metros cuadrados, es decir, una cantidad mayor de pisos —4 en específico— que deberán contar con servicios de internet y equipos de limpieza".
El profesional también rindió cuentas y enfatizó que el monto de financiamiento actualizado de la obra es de s/. 19, 381, 500.71, cantidad que no debe confundirse con la inversión total para los proyectos de la FLCH.
Con sus declaraciones, Fabbri mira el futuro con esperanza, un mañana que recaerá en la culminación del Expediente Nuevo Pabellón de Letras.
Renovando el pasado, construyendo el futuro
Si todo resulta bien, el antiguo edificio entrará en etapa de reestructuración, junto a los servicios higiénicos a todo motor. La sala de biblioteca, que está ocupando un antiguo jardín que mira hacia la huaca y eso también sería recuperado, volveríamos a tener la vista a ese jardín. Además, se busca trabajar en el exterior de la facultad, con el parque que conecta con el estadio llamado “el bosque de letras” y el parque donde está la rotonda, que sería un parque de acceso a la facultad porque ahora entraríamos por el nuevo edificio. Esos dos espacios serían mejorados a través de un proyecto de facultad que complementará al edificio.
La culminación del pabellón trunco no solo traerá beneficios para los estudiantes de Comunicación Social, sino también para otras carreras como Arte y Danza por el empleo de espacios especializados. Otorgará también a la comunidad una nueva biblioteca que en palabras del Arquitecto Fabbri “este será el área más importante del proyecto".
En busca de respuestas
La información no está al alcance de todos y eso lo saben los estudiantes de los gremios como cualquier otro estudiante de Letras que quiera acceder a ellos. Hay muchos vacíos informativos, documentación inexistente, correos sin respuesta, sumado a eso una carente comunicación con las autoridades para conocer qué es lo que le depara a este proyecto en el 2023.
Hasta la fecha la información recabada es por cada memoria y trabajo rebuscado y sin descanso de estudiantes que presenciaron aquellos años en el que todo esto se iba dando. Fueron contactando con algunas voces de trabajadores de la misma obra, fueron buscando en diferentes portales para así poner a disposición de la comunidad de Letras lo que pasaba.
Se solicitó entrevistas tanto al decano de la facultad de Letras, Gonzalo Espino Relucé, y la actual rectora de la universidad, Jeri Ramón Ruffner, para que puedan esclarecer muchas interrogantes sobre el tema pero tampoco se obtuvo respuesta. Pero lograr sacar una cita con ellos es casi una suerte de laberinto en dónde las personas que trabajan en dichas dependencias se asemejan a una suerte de muros que hay que atravesar.
Aunque hay una marcada diferencia entre los guardias que te reciben en el decanato de Letras y quienes te reciben en el rectorado. Partiendo de la dependencia más cercana que es la Facultad de Letras, en donde los guardias te intimidan con su actitud prepotente y nada asertiva. Un estudiante que quiera hablar con su decano ha de necesitar mucha suerte para poder contactarlo o encontrarlo mientras caminan por los pasadizos.
Poca memoria
“Desde que ingresé a la facultad de letras en el 2019 he visto que el recinto tiene un área restringida que corresponde al lugar en el que se encuentra ese enorme hueco…En realidad, desconozco su razón de ser.” Comenta con cierta extrañeza Daniela Huaman, estudiante de la Escuela de Arte que ingresó en el 2018, esto es para muchos una respuesta recurrente.
Es visible la diferencia entre el alumnado que presenció la desaparición del bosque y el que se topó, apenas ingresó, con el hueco profundo y vacío. La falta de información por parte de las autoridades, gremios y docentes sobre ese espacio pareciera que fuera tabú. No se habla, no se dice nada, no hay memoria, solo escombros y mucho olvido. El forado ya forma parte del paisaje, tal vez uno muy lúgubre, pero es algo que se da por sentado su existencia y su inexplicable razón de ser. Hay varias situaciones que se dan por sentadas y no se alude directamente a la causa inicial, un ejemplo claro de ello es cuando hubo problemas de tuberías de los baños de Letras.
Un informe de inspección técnica realizada por el ingeniero civil Julio César Ricse emitido en el 2018, se menciona que se necesitaba con urgencia el reforzamiento adecuado de aquellas partes de excavación donde no se han construido o culminado los muros anclados y taludes. Ya que 7 metros cuadrados era el área afectada por el humedecimiento de la tierra, lo cual afectaría a la estabilidad de los cimientos del viejo edificio así como originar deslizamientos de tierra en la zona que había sido excavada.
Si bien a causa de esto, tanto estudiantes que ingresaron en el 2017 y 2018 tuvieron un breve acercamiento a curiosear el tema, no hubo una mayor repercusión para que se de mayor relevancia al freno que tuvo la construcción. “no he visto ni escuchado que se informe formalmente al respecto, el motivo de ese agujero parece seguir siendo solo un secreto a voces.” enfatiza Daniela Huaman aludiendo a la poca información con la que se ha topado durante sus años de estudio de manera presencial o virtual.
En el presente los gremios tienen temas de interés académicos que visibilizan en sus redes así como en las distintas participaciones que tienen, pero no se aborda la emisión de información de la fase actual en la cual se está retomando las labores y seguimiento para que la construcción eche a andar. ¿Qué está pasando con los centros estudiantiles?, ya que estos espacios deberían servir como un medio en donde informar a las nuevas generaciones sobre cualquier asunto que incumba a sus escuela como a la misma facultad que las contiene.
Las labores en torno al nuevo pabellón a levantarse es algo que está dándose en los últimos meses, pero hay una carencia de información por las vías oficiales cómo estudiantiles, fuera de tecnicismos y fuera de falsas promesas. Se debe invitar a los estudiantes a mantener una actitud participativa y vigilante para que finalmente esto sea una realidad palpable.
2023 promete ser el año en el que aquel globo de ilusiones estalle para finalmente presentar a la comunidad universitaria el nuevo diseño creado. Por ahora el hueco sigue, con un panorama esperanzador pero con la misma incertidumbre. Según palabras del Arquitecto Fabbri esto llevará casi nueve meses para verlo por fin acabado, muchos seguirán incrédulos. Como dicen: ver para creer.




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